Regreso al mundo jurásico

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Originalmente publicado en Esquire no. 81 (PDF aquí)

Este mes Jurassic World nos hará revivir la emoción que sentimos hace 22 años con la cinta que dirigió Steven Spielberg. La actriz Bryce Dallas Howard nos habla de cómo es estar en un lugar donde los dinosaurios son reales.

     Acéptalo: sin importar qué edad tenías cuando viste Jurassic Park (1993), te dejó boquiabierto. Era la película de la que todo el mundo hablaba en la escuela o la que fuiste a ver con tus hijos. Era una mezcla de thriller, drama y ciencia ficción con los mejores efectos especiales de la época. Incluso los críticos mordaces la ovacionaron. Por ejemplo, el británico Christopher Tookey dijo que era un “recordatorio notable para decirle a Hollywood que los blockbusters no tienen por qué ser estúpidos”.

    La cinta escrita por Michael Crichton (novelista y guionista de cine y televisión) y dirigida por Steven Spielberg, narraba la historia de un parque de diversiones creado por un magnate llamado John Hammond (Richard Attenborough), quien descubría el modo de revivir dinosaurios en un laboratorio y extendía una invitación a tres expertos (Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum) para conocer el lugar. Sin embargo —como era de esperarse— algo salía mal y los dinosaurios quedaban fuera de su control por una falla mecánica.

     A esta primera cinta le siguieron dos secuelas —una de 1997 y otra de 2001— que fueron lamentables pero no borraron la huella del hit original. Ahora, con un elenco prometedor —Chris Pratt, Judy Greer y Vincent D’Onofrio, entre otros— la historia regresa: todo inicia en un nuevo parque, que lleva 10 años operando, pero una nueva falla provoca que el mundo vuelva a peligrar. Bryce Dallas Howard nos dio detalles de esta nueva película.

ESQUIRE: ¿Cómo fue regresar a ese mundo jurásico que nos volvió locos en los años 90?
BRYCE DALLAS HOWARD:
¡Fue muy emocionante! Nunca olvidaré cuando vi la cinta original por primera vez. Tenía 12 años y escuchaba a mis amigos hablar sobre una película llamada Jurassic Park, donde los dinosaurios se veían reales y era fantástica. Recuerdo cuando entré al cine y casi se me salía el corazón del pecho. Los dinosaurios sí parecían reales, y eso era algo que nunca antes habíamos visto. Ahora, 20 años después, tengo la oportunidad de visitar este mundo de nuevo. Es fantástico y muy significativo para mí.

ESQ: ¿Esta película está dirigida a los fanáticos de las anteriores o es completamente nueva?
BDH: Está muy conectada a la primera película. Jurassic World es un parque funcional que tiene 200 mil visitantes diarios y dinosaurios que nunca imaginarías. Es decir, es
como si el sueño de John Hammond hubiese cobrado vida.

ESQ: ¿Qué nos puedes decir de Claire, tu personaje?
BDH: Es la operadora del parque. Se encarga de todo y su historia es una extensión de lo que vimos en las primeras películas. Para mí, como fan de la primera parte, estuvo bien que la trama no fuera completamente nueva. Todo se siente muy honesto: es un mundo en el que los dinosaurios existen porque la tecnología lo permite, y creo que a la gente le emocionará ese aspecto.

ESQ: ¿Y qué tal Chris? Cuéntame una de tus mejores anécdotas con él.
BDH: ¡Hay muchas! Es muy buen piloto. Es un sobreviviente nato. Si el Apocalipsis fuera mañana, lo primero que haría sería manejar hasta la casa de los Pratt [ríe]. Él sobreviviría a todo. Sabe cómo moverse en la naturaleza, se parece mucho a su personaje. Lo más interesante fue descubrir que es muy bueno para peinar mujeres [ríe]. Creo que es porque siempre peina a su esposa y ella tiene un cabello hermoso. Hubo un momento de la filmación en el que Chris le preguntó a una mujer cómo se había hecho su peinado. Es muy dulce y está muy ligado a sus lados tanto masculino como femenino.

ESQ: Has trabajado con grandes directores de cine. Cuéntame un poco de eso.
BDH: Sí, siempre admiro a los cineastas con los que trabajo, probablemente porque mi papá es director [Ron Howard]. Aprecio esa relación. Me siento muy afortunada por haber trabajado con todos ellos. Trabajar con Colin [Trevorrow, director de Jurassic World] fue un sueño porque yo no había actuado en cuatro años; la película previa que hice fue The Help (2011). No estaba nerviosa, pero regresar al cine siempre es como empezar de nuevo. Colin fue muy bueno y me apoyó en todo. Es inteligente y sofisticado. Fue una muy buena experiencia colaborar con él y con Chris en esta película.

ESQ: ¿Tu papá influyó en tu interés por la actuación?
BDH: No lo creo. Cuando era niña sí lo acompañaba al set, pero en realidad todo comenzó cuando estaba en secundaria. Recuerdo que fui a un campamento de verano cuando tenía 14 años y, aunque era académico, podía tomar clases de actuación y me pareció muy divertido. Luego, de vuelta a la escuela, recuerdo que debíamos hacer una obra de teatro y obtuve el papel estelar. Me sorprendió mucho porque era una obra de Shakespeare. No podía creer que sería la protagonista, así que lo disfruté mucho. Al siguiente año fui a otro campamento y volví a trabajar con material de Shakespeare. Creo que ahí me enamoré de él. Lo que es curioso es que me interesó el cine por lo que vivía en el set con mi papá, pero no la actuación. Eso fue a través de la escuela. Ahora que lo pienso, es interesante que haya sucedido así. No es lo que uno esperaría de la hija de un director de cine.

ESQ: Ya has trabajado como guionista y directora de cortos. ¿Te interesa hacerlo en proyectos más grandes?
BDH: Claro que sí. Es algo que me encanta y he podido hacer durante mis dos embarazos. Tuve la oportunidad de trabajar mucho en el contenido y ese proceso fue realmente creativo y divertido. Es diferente de la actuación, pero si en algún momento llega la oportunidad de dirigir en lugar de actuar en un largometraje, lo haría sin pensarlo.

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La reina está de vuelta

THE HUNDRED-FOOT JOURNEY

Originalmente publicado en Esquire no. 72 (PDF aquí)

Helen Mirren, una de nuestras actrices favoritas, regresa al cine en The Hundred-Foot Journey como la exigente propietaria de un restaurante francés.

     Cuesta trabajo pensar en Helen Mirren sin imaginarla interpretando a un personaje implacable: el ama de llaves perfecta en Gosford Park (2001) o un agente secreto con temple de acero en The Debt (2010), por mencionar un par de ejemplos más o menos recientes. Sin embargo, la actriz británica presume de más de 50 años de carrera en cine y televisión, y aunque su trabajo siempre ha sido impecable, no fue sino hasta 2006 que obtuvo un premio Óscar por su inolvidable papel de la reina de Inglaterra en The Queen. Este mes, Mirren vuelve con The Hundred-Foot Journey, un drama con tintes de comedia donde interpreta a la dueña de un restaurante francés que debe lidiar con los cambios ocasionados por la mudanza de una familia india que se establece frente a su propiedad y, tras abrir su propio local, pone su mundo (y su perfeccionismo) de cabeza.

ESQUIRE: ¿Quién es Madame Mallory, el personaje que interpreta en The Hundred-Foot Journey?

HELEN MIRREN: Madame Mallory es un pez grande en un estanque pequeño. Dirige un exitoso restaurante en un pueblo pequeño de un país que se toma la cocina con absoluta seriedad. Además, tiene una estrella Michelin. Su restaurante es su vida entera, es todo lo que tiene. Es una mujer absolutamente enfocada en su trabajo, muy profesional, y está comprometida con la cultura de la cocina francesa, así como con su historia.

ESQ: ¿Cómo reacciona Madame Mallory cuando la familia Kadam abre un restaurante justo enfrente del suyo, Le Saule Pleureur?

HM: No hay sitio para tantos restaurantes en un pequeño pueblo francés, como te puedes imaginar, así que la inauguración de otro la irrita de inmediato. Además, ellos sirven comida india y escuchan música a todo volumen, algo que también ofende el sentido del decoro y el buen gusto que tiene Madame Mallory. Ella siente que debe proteger no sólo su restaurante de los invasores, sino también la cultura francesa.

ESQ: ¿Cómo describiría a la familia Kadam?

HM: El padre de los Kadam se ha visto obligado a dejar su país a causa de la discriminación religiosa y, como inmigrante, es un hombre orgulloso y decidido a tener éxito. También es un profundo apasionado de la cocina y de su familia, a la que busca mantener mediante la venta de comida; por eso no dejará que nadie se cruce en su camino. Él y Mallory son personas testarudas, que están atrapadas en su propia estrechez de pensamiento, así que chocan mucho.

ESQ: ¿Por qué Madame Mallory comienza a cambiar su actitud?

HM: Empieza a entender que la pasión por su cultura y su entorno puede ser peligrosa. Es maravilloso amar a tu país y ser patriota, pero cuando comienza a inclinarse hacia un nacionalismo extremo, todo puede tornarse peligroso. En ese momento Madame Mallory abre los ojos y entiende los riesgos del camino que ha estado recorriendo.

ESQ: ¿Qué papel juega la comida en The Hundred-Foot Journey?

HM: La comida es un poderoso indicador de la cultura, la historia y la migración. Y en esta película en particular es una de las razones centrales de la pelea entre dos restaurantes, una disputa que se intensifica rápidamente en una civilizada guerra de razas. Las cocinas y los restaurantes son sitios muy apasionados, porque la gente se vuelca mucho a la comida que prepara, sobre todo en Francia.

ESQ: ¿Cómo fue trabajar con los jóvenes actores del elenco?

HM: Siempre encuentro inspiración en los actores con quienes trabajo, y cuanto más jóvenes y menos experimentados sean, más inspiradores me parecen. Hay una frescura en su actitud; una apertura y una libertad que siempre me resultan alentadoras.

ESQ: Steven Spielberg, Oprah Winfrey y Juliet Blake trabajaron como productores. ¿Qué tanto se involucraron en la película durante el rodaje?

HM: Todos estábamos un poco nerviosos porque sabíamos que Steven Spielberg estaba viendo el material a diario. Pero cuando obtienes una respuesta positiva de uno de los más grandes maestros del cine, sabes que estás en buenas manos. Si él nos señalaba algo, sabíamos que siempre debíamos tomarlo desde el punto de vista de su vasto conocimiento y entendimiento del cine. Eso nos dio un sentido de seguridad enorme. Luego estuvo Oprah Winfrey, con su sensibilidad aguda y cercanía con las mujeres. Ella posee una capacidad de comprensión instintiva y maravillosa de la gente en general. Tener cerca esa fuerza tan viva es una experiencia enriquecedora. Y también, desde luego, Juliet Blake, quien halló el material original, compró los derechos y tuvo fe en el proyecto. Juliet es, en verdad, la madre de esta obra. Fue su fe en ella lo que finalmente nos reunió a todos.

ESQ: ¿Cómo esperaría que saliera el público del cine después de ver esta película?

HM: Las películas acerca de la comida deben ser viscerales y hermosas; deseo que el público salga del cine y vaya a un restaurante francés o indio. Algo más que espero es que esta película muestre al mundo una parte de Francia increíble, hermosa y poco conocida. Quiero que la gente se sorprenda con su belleza y sienta deseos de visitar esa parte del mundo. Creo que la cinta es una experiencia deliciosa y divertida.

[Recuadro]

Premios Fénix: La primera entrega del Premio Iberoamericano de Cine Fénix está casi lista y el director de Cinema23, Ricardo Giraldo, nos da detalles del evento.

> La idea de la asociación Cinema 23 es reunir a un grupo representativo del cine de cada país en Iberoamérica —es decir, 22 países— y encontrar un espacio de encuentro, un intercambio y mayor cercanía.

> La gente que trabaja en el cine en toda la región muchas veces no se conoce entre sí. Queremos que los integrantes de la asociación contribuyan con su trabajo para conocernos más y lograr una mayor colaboración laboral y creativa.

> Cinema 23 ofrece la posibilidad de tener una estrategia común de difusión, con mayor fuerza. Se compone de 400 integrantes que provienen de festivales, programación, críticos, académicos y promotores que, con su trabajo, expanden el conocimiento sobre el cine.

> Tenemos un proyecto que se llama Cine de salón con el que vamos a las escuelas con la intención de llevarle a los jóvenes el cine que realizan los mexicanos. Hemos llevado a Diego Luna, Carlos Rossini, Juan Carlos Rulfo y Carlos Cuarón a esas pláticas. El intercambio se da con los alumnos, quienes luego escriben sus impresiones y lo que la conversación les detonó y despertó en ellos.

> En octubre se llevarán a cabo los primeros Premios Iberoamericanos de Cine Fénix, un evento con la intención de reconocer y celebrar el cine de la región. Es un esfuerzo por llevar este cine a otros lados.

> Cada uno de los países de Cinema 23 revisa el material. Se trata de hacer circular todo ese contenido. Con los premios se detona el descubrimiento de nuevas posibilidades.

Foto: cortesía

El arca de Noah

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[Esquire no. 57]

El destino de la última producción televisiva que Steven Spielberg auspició para reafirmar su liderazgo en materia de ciencia ficción, dependió de la decisión de un niño de seis años. Meses después de haber interpretado al doctor John Carter en 254 de los 331 episodios de ER, Noah Wyle llegó a casa y llamó a su hijo Owen para plantearle la siguiente pregunta: “¿En qué papel preferirías ver a papá la próxima vez que aparezca en televisión: policía, abogado o cazador de aliens?”. Como haría todo afortunado en condición de transformar a su padre en el héroe de sus sueños, Owen tomó la única decisión plausible y Wyle se convirtió en el protagonista de Falling Skies, serie posapocalíptica que este mes estrena su tercera temporada.

Antes de aceptar este papel, Wyle dedicó más de una década de su vida a coprotagonizar un drama televisivo que retrataba las hazañas y peripecias de un grupo de médicos de una sala de urgencias de Chicago. En 2009, ER pasó a la historia como la única serie de su clase en haberse transmitido durante 15 años ininterrumpidos en Estados Unidos y haber recibido más de 124 nominaciones a los Emmy Awards. Gracias a esta producción, Wyle obtuvo el papel más prolífico de su carrera y la tentación de decirle a su madre (una enfermera que temía por su futuro como actor): “Mi hospital paga mejor que el tuyo”.

La nueva temporada de Falling Skies –que se estrena el 19 de junio a las 10 pm por TNT– augura nuevos aliens y enigmas. Es una producción que presume del ingenio del productor que llevó a ER al estrellato. Según Wyle, la presencia de Steven Spielberg es evidente tanto en la calidad de los guiones, como en el proceso de posproducción y creación de efectos especiales de la serie. “Es el mejor narrador de historias de mi generación y es un honor trabajar para él”, agrega el actor antes de homologar la reputación de su jefe a la de cualquier marca respetable que, con la sola mención de su nombre, añade prestigio a la producción que la respalda.

En Falling Skies, Noah interpreta a Tom Mason, un experto en historia militar que, para rescatar a su hijo de los aliens que han invadido y neutralizado la Tierra, se convierte en el único líder capaz de salvar a la humanidad. En la vida real, el actor comparte el nombre del personaje bíblico que Dios eligió para construir el arca que resguardaría el porvenir humano del Diluvio Universal y ha asumido esta curiosa coincidencia para manifestar al héroe que todos llevamos dentro: “Si la Tierra se viera amenazada y yo pudiera preservar algo de nuestra civilización, salvaría gente, algunos animales y tantos libros como fuera posible. Y, si contara con la cooperación de los gobiernos del mundo, recorrería museos para reunir tantos tesoros como pudiera”.

Wyle –tal como su personaje en Falling Skies– se ha transformado con el tiempo. Hace 14 años, una llamada irrumpió en su tranquilidad. La voz al otro lado del teléfono le provocó taquicardia: “¿Noah? Habla Steve Jobs”. El genio que desbancó al fruto prohibido de Eva como la manzana más popular del mundo, le llamaba para comentarle que Pirates of Silicon Valley –película que Wyle había protagonizado para retratar al magnate de Apple– le había parecido pésima, pero que su interpretación le había encantado. Wyle, sonrojado hasta el borde de un colapso emocional, se congratuló en silencio. Era una época en la que su principal motivación profesional era obtener reconocimiento público. Hoy las cosas han cambiado.

En 1998, cuando su felicidad podía calcularse de manera directamente proporcional a los 35 millones de dólares que llegó a obtener por salvar vidas en la sala de urgencias más famosa de la televisión, Wyle estaba enfocado en obtener roles exitosos y lucrativos. Ahora, con 42 años recién cumplidos y un hijo le acompaña al set para observarlo acrbillar aliens con metralletas, todo se ha vuelto un asunto doméstico. “Antes perseguía papeles que implicaran un reto o situación interesante para explorar. Actualmente, la mayor parte de mis elecciones tiene que ver con lo que quiero que mis hijos vean y me piden que haga”. Hoy Noah Wyle es el cazador de aliens predilecto de Steven Spielberg, pero también es el padre de familia que sabe que lo más importante en su vida no es posicionarse como un ídolo de la ciencia ficción, sino como el héroe que sus hijos esperan cada noche cuando vuelve a casa.