El fin está cerca

Helix - Season 1

Originalmente publicado en Esquire no. 71 (PDF aquí)

Imaginar el fin de la humanidad no deja de fascinarnos. En Helix, la nueva serie de AXN, la amenaza es un virus del Ártico. El actor Billy Campbell nos habla de su personaje y de la epidemia mundial que intenta detener.

Un brote viral acaba de ser detectado en el Ártico. No se sabe cómo se contagió la primera víctima, ni por qué su sangre se volvió negra y espesa. Si acaso, hay una teoría que señala a un grupo de simios como agentes de diseminación, pero queda poco claro por qué se infectaron. A cargo de entender el misterio y el origen de la contaminación está un equipo del Centro de Control de Enfermedades estadounidense, quien bajo la dirección del doctor Alan Farragut (Billy Campbell) deberá evitar una epidemia que amenaza a toda la humanidad.

La historia de Helix se desarrolla en dos angustiantes semanas y desde ya pinta como una de las mejores series de horror del otoño. Además de que la protagoniza Campbell (The Killing, 2011), se filmó en Canadá y presume del respaldo de los productores de películas y series de ciencia ficción tan célebres como Maril Davis (Battlestar Galactica, 2004) y Stephen Welke (Star Trek: Voyager, 1995). En exclusiva, Campbell nos dio más detalles sobre esta serie que se transmitirá los domingos, a partir del 10 de agosto, por axn.

ESQUIRE: ¿Qué es lo que te resultó más fascinante de Helix?

Billy Campbell: Helix es la historia de un grupo de personas que quedan atrapadas en un lugar remoto. Por ello, identifiqué cierta relación con películas que me encantan. The Thing from Another World, de Howard Hawks [1951], y la versión de John Carpenter [1982]. También está The Andromeda Strain, el filme de los setenta que, creo, fue el primer libro de Michael Crichton que se adaptó al cine. Todas estas películas tocan temas que aborda Helix. Además está el hecho de que tengo 54 años y alguien me ofreció el protagónico de una serie. ¿Cuántas veces más crees que me pasará algo así?

ESQ: Tu personaje es un médico que trabaja para el Centro de Control de Enfermedades. ¿Te asesoraste con científicos para crear el papel?

BC: ¡No estudié nada! No investigué ni nada parecido. Fue algo de último minuto, y aunque hubiera tenido tiempo para hacerlo, no soy ese tipo de actor. Quizás eso sea una racionalización de mi pereza, pero mi teoría es que los escritores hacen la investigación cuando están escribiendo. Mi investigación consiste en leer y releer el guión. Mi meta es cumplir con lo que los escritores proponen.

ESQ: ¿Qué tan proactivo eres en el set? ¿Haces stunts y demás?

BC: Suelo ser el tipo que camina de un lado a otro diciéndole a los productores que soy el menos indicado para emplear el lenguaje técnico que está en el guión. La mayor parte del tiempo estoy bromeando, porque cuando era más joven tenía papeles con muy pocos diálogos y agradecía cualquier línea extra que pudiera tener. En este sentido, además, estoy muy consciente de que hay gente que apenas está empezando y los ayudo, porque cuando estuve en esa situación hubo gente que me ayudó.

ESQ: Ya que mencionas los inicios de tu carrera, compártenos alguna anécdota de esa época.

BC: Tuve mucha suerte. Hace muchos años trabajé con el gran Anthony Hopkins en Bram Stoker’s Dracula [1992]. Me sentía muy nervioso; no te imaginas. Estaban Gary Oldman, Keanu Reeves, Winona Ryder, Richard Grant, Cary Elwes, Francis Coppola y yo, de 31 años. Leíamos el guión y yo estaba junto a Anthony Hopkins. Miré su guión y estaba cubierto de notas —en tres colores distintos— y marcas meticulosas en los márgenes. Me armé de valor y le pregunté cómo se preparaba para un papel. Él estaba interpretando a un asesino de vampiros, así que me interesaba saber la investigación que había hecho. Me miró y dijo: “No hago nada”. Le respondí que seguro hacía algo, pero él repitió su respuesta. “No hago nada. Leo el guión una y otra y otra y otra vez”. Lo siguió repitiendo y yo moría. Así de intenso fue. Le hice otras preguntas para no cortar de tajo, pero él ya me había dado la respuesta. Él se familiariza tanto con su trabajo que no necesita investigar. No me estoy comparando para nada con Hopkins, pero eso que dijo se me quedó en la cabeza porque quizá tenía razón.

ESQ: ¿Qué otros retos implicó Helix?

BC: Hice un poco de trabajo de stunt, pero en términos físicos no hubo nada que me pareciera terriblemente difícil. Creo que el mayor reto fue cuando llegamos a Montreal. Era verano, así que hacía mucho calor y humedad, pero nosotros teníamos que correr con ropa para frío extremo pretendiendo que nos congelábamos. Y como en el set no había aire acondicionado, 
no fue nada divertido.

ESQ: ¿Después de trabajar en Helix ha cambiado tu percepción sobre los virus?

BC: No les tengo fobia y, con mi gente cercana, bromeo y les digo que soy amigo de los gérmenes y que están invitados a ser parte de mi vida. Obviamente cuando alguien estornuda no me acerco a propósito. Sin embargo, crecí en una granja y jugué de niño con excremento de vaca y lodo, lo que a mi madre no le preocupaba. Quizá sea sólo una coincidencia, pero casi nunca me enfermo.

ESQ: ¿Cuál es la mayor amenaza en Helix? ¿El virus o lo humanos?

BC: ¿Acaso hay alguna diferencia? Si miras nuestro patrón de crecimiento en el planeta, verás que los humanos son un virus. Nos diseminamos de la misma manera. ¿Quién es más amenazante? No lo sé. Hay gente en este mundo que te cortaría el cuello sólo para ver cómo brota la sangre. Es horrible, pero es verdad. Hay gente que asesina sólo para ver lo que se siente. Como la canción de Johnny Cash, “Folsom Prison Blues”, que dice: “Le disparé a un hombre en Reno sólo para verlo morir”. En cierto sentido, un virus es mejor que eso: no te mata para verte morir, sino para poder vivir.

ESQ: ¿Por qué esta serie le interesaría al público de todo el mundo?

BC: Creo que el atractivo de Helix es que apela a un miedo muy primario: a ser devorados por un animal salvaje. Se trata de esa cosa que podría meterse dentro de nosotros, poseernos y destruirnos. Es algo que no podemos ver ni prevenir.

Foto: cortesía

The Last Ship

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Originalmente publicado en esquirelat.com

La nueva serie de Michael Bay llega a la televisión por TNT.

Dicen que The Last Ship es una serie de televisión, pero desde el primer capítulo uno siente que está viendo una película. La historia inicia cuando un grupo de marinos sale hacia el Ártico para completar una misión sin saber que el 80% de la humanidad se ha infectado con un virus letal. Mientras los tripulantes del USS Nathan James pasan meses en altamar, sus amigos y familias mueren. Sólo hasta que regresan y se acercan a las costas estadounidenses se enteran de que los gobiernos de todo el mundo se han colapsado y de que quizá ellos son los únicos sobrevivientes de la pandemia.

Dan ganas de ver The Last Ship en una pantalla de 16×9 —tamaño cine—, con un buen equipo de sonido y palomitas en mano. El barco en el que se grabó la serie no es un set artificial, sino un destructor de la marina de Estados Unidos. Para que su interpretación fuera creíble, los actores fueron asesorados por miembros de la marina en tiempo real. La música —tan emotiva como épica— fue compuesta por Steve Jablonsky, quien también hizo los arreglos para las cuatro películas de Transformers que Michael Bay —productor ejecutivo de la serie— ha dirigido hasta el momento.

The Last Ship está basada en un libro. El volumen homónimo se publicó en 1988 y describe lo que sucede con la tripulación de un barco que sobrevive a una guerra nuclear. La adaptación —dirigida por Jack Bender (Lost y Under the Dome)— está protagonizada por Eric Dane y Rhona Mitra: él saltó a la fama por su papel de McSteamy en Grey’s Anatomy y ella se volvió memorable por convertirse en la segunda modelo que inspiró el físico de Lara Croft en el videojuego de mediados de los noventa. Él es el capitán del barco. Ella es una microbióloga en busca de una vacuna para salvar a lo que queda de la sociedad.

The Last Ship es difícil de clasificar. Tiene algo de ciencia ficción, de drama y de thriller. A pesar de que retoma una temática muy similar a otras series y películas actuales, aborda el conflicto con mayor seriedad… O quizá —como dijo Eric Dane durante la presentación de la serie en México— nuestra aniquilación como especie cada vez se siente más real y por ende nos aterra como nunca antes.

Desde el Hotel Four Seasons del DF, hablamos con Eric, y él nos dijo más acerca de The Last Ship, que se estrena este lunes 4 de agosto por TNT a las 9 pm.

ESQUIRE: ¿Cuándo empezaste tu carrera en Saved by the Bell (1989), ¿alguna vez imaginaste que interpretarías a un capitán, como ahora en The Last Ship?

ERIC DANE: No, jamás pensé que volvería a trabajar después de Saved by the bell [ríe].

ESQ: ¿Cuál fue el primer reto de tu preparación para interpretar al capitán Chandler?

ED: Me puse en forma tanto como fue posible, porque sabía que habría momentos de mucho esfuerzo físico durante la grabación. No investigué mucho con respecto a lo que haría un capitán, sino que básicamente me puse el uniforme y actué con base en las circunstancias con tanta veracidad como fue posible.

ESQ: Alguna vez mencionaste que sentías cierta presión por interpretar al capitán de un barco. Ahora que terminó el rodaje de la primera temporada y se confirmó que habrá una segunda, ¿sigues nervioso?

ED: Nunca sentí presión. Siempre pensé que tendríamos una buena oportunidad de tener éxito y estaba feliz y orgulloso con lo que creamos. Nunca pensé que tendríamos tanto éxito como tuvimos, pero no todo dependió de mí. Estuve acompañado de un gran elenco, un gran director, grandes escritores y Michael Bay, quien definitivamente ayudó. Pienso que todo eso, en conjunto, derivó en el producto final y en la posibilidad de hacer una segunda temporada.

ESQ: Tu familia estuvo en el ejército. ¿Qué implicó este papel para ti?

ED: Sí, de hecho mi papá estuvo en la marina. No sé si es un guiño para él, pero yo tengo un profundo respeto por las fuerzas armadas de Estados Unidos y específicamente por la marina del país. Así que significó mucho que pudiera retratar la vida de un comandante de un barco. Tuve que hacerlo con tanta precisión como fuera posible, porque estas personas han sacrificado mucho por su país, y no sólo en Estados Unidos, sino en cualquier nación. Y no sólo me refiero a los sacrificios físicos, sino a que tienen que pasar tiempo lejos de su familia, muchas horas lidiando con protocolos y demás. Quisimos honrarlos tanto como fuera posible y la mejor manera de hacerlo fue retratando sus vidas con tanta precisión como fuera posible.

ESQ: ¿Cómo fue la dinámica con el resto del crew, considerando que grabaron en un espacio tan pequeño como el de un destructor real?

ED: Fue difícil, porque corríamos el riesgo de que las dinámicas se sintieran forzadas. Grabar en un destructor fue un reto porque los espacios eran pequeños y constantemente tienes que lidiar con la geografía del barco y con el hecho de que en una escena participan varias personas de la producción. Pero todo el mundo tuvo una buena actitud y la dinámica fue buena.

ESQ: En el piloto de la serie nos damos cuenta de que tu personaje tiene una familia y no sabe si volverá a verla. Cuéntanos más de ese lado humano que veremos de tu personaje.

ED: Es algo que está ahí, pero a la vez no… Es decir, cada decisión que hago como líder y como capitán debe estar compartimentalizada, porque debo pensar en los intereses de la misión y el bien común de quienes estamos en el barco, pero al mismo tiempo tengo una familia a la que tengo que volver y no sé si está a salvo o no. En el piloto vemos que me mandan un mensaje donde me dicen que están en una cabaña con mi padre, y luego en los siguientes episodios habrá algunos recuerdos de lo que sucedió antes de que me fuera, pero no es algo que tendrá continuidad. Eventualmente sabrán si me reuniré con mi familia o no. Ya lo verán.

ESQ: Hablando de familia, la televisión es muy demandante. ¿Cómo mantienes un balance entre tu trabajo y tu vida personal?

ED: Es difícil, justo ahorita estoy en Montreal grabando una miniserie. Ahorita vino mi esposa a México para acompañarme, pero he estado fuera de casa durante un tiempo y el domingo tendré que volver a viajar durante un mes. Así que no podré estar con mis hijos, y eso es muy complicado. Es justo uno de los sacrificios que también hace la gente que está en el ejército. Yo también tengo que pasar mucho tiempo lejos para trabajar, e incluso cuando estoy en la ciudad en la que vivo, tengo que estar trabajando. Hay veces que me levanto y salgo antes de que se despierten y vuelvo cuando ellos ya están dormidos, así que es un reto.

ESQ: Seguro que después del éxito de Grey’s Anatomy tuviste muchas ofertas de trabajo. ¿Te concentraste en buscar papeles que fueran 100% distintos a McSteamy?

ED: Sí, estaba buscando algo diferente, pero creo que así sucede con cualquier actor. Siempre quieres retarte, usar distintos sombreros. Pero no quería agitar ninguna imagen. Estoy muy agradecido con Grey’s Anatomy y con el papel que interpreté ahí. Es lo que finalmente me permitió llegar hasta donde estoy el día de hoy. Así que el cambio sucederá con el tiempo, de manera orgánica.

ESQ: ¿Qué tan difícil es para ti que continuemos preguntándote por ese papel una y otra vez?

ED: ¿Sabes? Es difícil, porque trato de no dar la misma respuesta cada que me lo preguntan. Lo más fácil para mí sería responder lo mismo una y otra vez, pero pasé siete años de mi vida en esa serie y le di una porción significativa de mi vida. Eso fue muy bueno para mí, así que no quiero rechazar ninguna pregunta que alguno de ustedes pudiera tener al respecto dándoles la misma respuesta una y otra vez.

ESQ: Tienes mucha experiencia en series. ¿Cómo sientes que cambió la televisión desde tus inicios y hasta ahora?

ED: Cuando empecé a trabajar en Grey’s Anatomy, la tele no era como ahora. Dios, eso fue hace mucho tiempo. Ahora, gracias a la televisión de cable, tienes una gran variedad de programas y muchos de éstos tienen gran calidad. Definitivamente han cambiado las reglas del juego. Hoy hay mucho más que puedes hacer en cable, porque no tienes las restricciones y estándares del resto de la televisión. Y como resultado hay mucha más gente talentosa que trabaja en el medio.

ESQ: Pronto te veremos en cine en The Grey Lady. ¿Puedes hablar un poco de este proyecto?

ED: Sí, acabamos de terminar de filmar. Estuvimos en Nantucket y retratará a un detective de homicidios de Boston, cuyo trabajo es rastrear y perseguir a un asesino serial. Pierde a su novia en los primeros cinco minutos de la película y su vida se destroza, así que viaja a Nantucket para seguir una pista y tratar de reconstruir todo lo que perdió y recuperarse. Mientras está ahí, el asesino serial lo sigue hasta la isla, y se convierte en una persecución donde deja de quedar claro quién está persiguiendo a quién.