Y Dios creó a… Nicky Whelan

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Originalmente publicado en Esquire no. 73 (PDF aquí)

Recuerda su nombre, porque empezarás a verlo por todos lados: esta australiana estrenará tres películas antes de que finalice el año y estamos seguros de que llegará muy lejos.

Nicky Whelan está realmente avergonzada. Luego de tres intentos fallidos por comunicarme con ella, decidí preguntarle a su agente si todo estaba bien (y si tenía el número correcto). “Llámala ahora, te está esperando”, respondió a los dos minutos como una madre que ha regañado a su hija. La rubia contestó al primer ring.
—Oh, por Dios, ¡lo siento tanto! Debí ponerme un recordatorio para esta entrevista y lo olvidé. ¡Lo siento tanto, tanto, tanto!
—No, por favor, no hay ningún proble…
—¿¡Cómo no!? ¡Lo siento tanto, tanto!

No es la primera vez que un famoso olvida estar disponible a la hora acordada, pero lo sorprendente de Nicky es lo apenada que está. Genuinamente se siente culpable y lo quiere arreglar.

Seamos honestos: ¿quién podría molestarse con esta ojiazul? Su calidez es irresistible, incluso por teléfono. Quizá por eso está cada vez más cerca de conseguir el éxito que ha soñado no sólo como modelo, sino como actriz: no sólo tiene un cuerpo perfecto, sino que es el tipo de mujer encantadora y tenaz frente a la que cualquier hombre caería de rodillas.

La rubia de 32 años nació en Victoria, Australia, pero empacó sus maletas y se despidió de su familia para probar suerte en Hollywood. Comenzó su carrera como presentadora de televisión y en 2006 se integró al elenco de una telenovela llamada Neighbours. Desde entonces ha aparecido en series como Melrose Place (2009), Scrubs (2009), Franklin & Bash (2013) y un trío de películas de bajo presupuesto.

Para Nicky, la fama no ha aparecido como por arte de magia, sino como producto de su determinación. Sólo después de media década de trabajo en Los Ángeles puede sentirse tranquila de tener tres filmes en puerta, y gracias a eso la veremos muy pronto en Knight of Cups, del director Terrence Malick —ganador de la Palma de Oro en Cannes en dos ocasiones—; The Wedding Ringer, en la que compartirá créditos con Kaley Cuoco, y Left Behind, que protagoniza junto a Nicholas Cage. Con esto en mente, ¿se puede afirmar que ha transformado sus sueños en realidad? Ella misma lo responde.

ESQUIRE: Alguna vez dijiste que cuando estabas iniciando tu carrera querías ser bailarina y mudarte a Estados Unidos. Ahora que eres modelo y actriz, ¿piensas que tu sueño se hizo realidad o aún deseas bailar?
NICKY WHELAN: Además de bailar, siempre quise ser actriz. En Australia conseguí un trabajo como presentadora de televisión y me dediqué a eso durante ocho años. Sin embargo, como nunca dejó de interesarme la actuación, llegó un momento en el que dije: “Lo voy a intentar”. Entonces me llegó la oportunidad de filmar en Estados Unidos y hasta ahora todo ha salido bien. Así que, para ser honesta, siento que estoy a la mitad de mi carrera como actriz y a la mitad del camino de conquistar mis sueños.

ESQ: ¿Aún recuerdas cómo te sentiste la primera vez que estuviste enfrente de una cámara?
NW:
Estaba bastante nerviosa. Es algo que te puede confrontar mucho. Era muy joven y es muy diferente tomarse fotos con un grupo de amigos a estar rodeada de un equipo de producción. Para que una sesión funcione, debes estar completa y absolutamente relajada. Recuerdo que en mi primera sesión estaba muy nerviosa. Pero tienes que aprender a sentirte cómoda porque si no lo haces eso será lo primero que arruine tu desempeño. También recuerdo que al ser presentadora de televisión sentí algo distinto a lo que experimento como actriz. La transición entre una y otra actividad fue difícil, porque todo representa un reto.

ESQ: ¿Qué fue lo que te llevó a decir: “Haré lo que sea para mantenerme en esta carrera”?
NW: Mi mamá decía que nací con mucha determinación, que estaba siempre enfocada y que tenía en mi mente —desde los cuatro años— el baile y la actuación. En lo demás no era muy buena. Era traviesa y me portaba mal, pero siempre tuve claro lo que más me gustaba. A veces siento que nací con esa cualidad, pero también creo que es una mezcla de trabajo arduo, tomar riesgos, fijarse una meta y no darse por vencida. Para ser honesta, considero que todo tiene que ver con tu capacidad de enfrentar retos. Hay gente que tuvo un gran apoyo en el medio cuando inició su carrera, desafortunadamente yo no lo tuve, así que todo dependió de mi determinación interior para seguir en el camino que había escogido.

ESQ: ¿Tu familia siempre estuvo de acuerdo con tu decisión de ser actriz?
NW: Mi mamá y mi papá me apoyan por completo en todas mis decisiones, aunque parezcan algo locas. Cuando me mudé a Hollywood, a mi papá le parecía muy extraño que su hija viviera ahí, pero me apoyó y sigue haciéndolo. Eso me ha ayudado mucho. Estoy en una situación muy afortunada y me siento enormemente agradecida por ello.

ESQ: Tu abuelo [Marcus Whelan] fue una gran figura en el futbol de Australia. ¿Cómo fue crecer en una familia en la que había un ídolo deportivo?
NW: De hecho él murió antes de que naciera, así que no lo conocí. Pero, con toda honestidad, nadie tiene un trato especial en casa por ser famoso o salir en la televisión: todos nos comportamos como si nada con los demás, así que aunque tengas un abuelo exitoso, icono del futbol, pasas casi desapercibido. Nuestra casa funciona de manera muy normal. Por ejemplo, no se habla de si salgo en los medios o en una sesión de fotos. Todos nos tratamos de la misma manera y nadie recibe ningún trato especial [ríe].

ESQ: Tu primera aparición en la televisión fue hace casi una década. Como actriz, ¿cuál ha sido la lección más grande que has aprendido desde entonces?
NW: La primera vez que aparecí en la tele tenía 17 años. Empecé como presentadora y ese fue un viaje diferente al que implica la actuación. Son dos cosas completamente distintas y hacer la transición entre una y otra es muy duro, porque la gente se acostumbra y encuentra difícil verte en dos medios distintos. Estoy contenta de estar en Estados Unidos porque nadie me conoce aquí, pero la transición fue muy difícil: para dejar un ámbito y entrar a otro tuve que aprender distintas habilidades. Ahora tengo que admitir que prefiero la actuación y por mucho.

ESQ: ¿Siempre has disfrutado la fama o hay ocasiones en las que preferirías no ser reconocida?
NW: Mi carrera no se volvió exitosa de la noche a la mañana. Sí he trabajado en superproducciones junto a excelentes actores, pero todos mis papeles han sido muy diferentes y creo que por eso he logrado mantener mi anonimato. Sólo cuando estoy en una alfombra roja o en la promoción de una película y tengo que pararme frente a muchas cámaras, me resulta abrumador. Sin embargo, me gusta mucho reír y divertirme con mis amigos y mi familia. No soy alguien que esté rodeada de paparazzi. Hay mucha gente para quien sí es así y a quien todo el tiempo la persigue camarógrafos, pero no es mi caso, por lo que me considero afortunada. Creo que es crucial tener un sentido de normalidad en tu vida, y cuando la gente está rodeada de reporteros, se pierde de momentos muy lindos.

ESQ: Trabajaste recientemente en Knight of Cups, la película de Terrence Malick. ¿Qué tal te fue?
NW: Fue increíble. Probablemente fue una de las mejores experiencias que he tenido como actriz. Tanto él como la manera en la que trabaja son algo fuera de lo común. Me gustó haber sido parte de este proyecto que se convirtió en una vivencia mágica. Él es maravilloso y muy especial. Me encantaría volver a trabajar con él. Sin embargo, debo confesar que no sé nada de la película [ríe]. Es decir, no sabemos cuándo se va a exhibir.

ESQ: Tras algunos años de haber dejado tu hogar en Victoria, ¿te sientes a gusto en Estados Unidos o extrañas Australia?
NW: Me siento muy cómoda aquí en Los Ángeles, aunque no he dejado de ser una chica muy australiana que viaja a muchos lugares. Los viajes forman parte de tu trabajo cuando estás en el elenco de una película. Me encanta, pero sé que es un estilo de vida muy raro, no es para todos. Implica que debes tener claras tus bases. Lo disfruto mucho y sé que siempre tengo que estar lista para irme. Es mi estilo de vida, aunque sea muy particular.

ESQ: Tienes un cuerpo increíble, ¿cómo logras verte así?

NW: [Ríe] Bailé mucho cuando era niña, pero con el paso de los años he tenido que modificar mi rutina. El cuerpo de una mujer siempre cambia, y de eso dependen las actividades que tengas que hacer para mantenerlo en forma. Mi trabajo con un entrenador o los tratamientos que use cambian siempre. A veces hago mucho cardio; otras veces, pilates. Trato de incorporar varias rutinas que funcionen para mi cuerpo en cada etapa de mi vida. Y, aunque creo que ahora me funciona entrenar, el cuerpo cambia mucho y debes aceptar esos cambios.

ESQ: ¿Alguna vez has sufrido por tener que seguir una rutina o una dieta?
NW: Siempre he sido saludable. Creo que actualmente —de hecho desde hace varios años— he concluido que tener una mente saludable es extremadamente importante. Debes tener claras tus prioridades y eso influye en tu estilo de vida. Cuando la gente es feliz no come tanta comida chatarra, pero si eres delgada y eres infeliz, puedes subir de peso. La emoción juega un rol fundamental en el cuerpo, en la salud y en tu capacidad de estar en forma, así que tomar decisiones sanas y estar feliz es lo más importante. Además de esto, claro, también admito que la comida es absolutamente crucial para mí. Me ayuda a sentirme mejor. Me encanta el chocolate y el azúcar. Me divierto, pero nunca descuido el estado emocional en el que me encuentro.

ESQ: Hablando de diversión, ¿qué debe hacer un hombre para invitarte a salir?
NW: [Ríe] No sé si haya una manera correcta o incorrecta para que cualquier hombre se acerque a una chica en estos tiempos. Cuando conoces a alguien en ese momento tomas la decisión de conocerlo más o no,. Y cuando hay interés se vuelve algo muy lindo. Creo que conducirse a la antigua es hermoso: que un hombre corteje a una mujer, aunque sea a la vieja escuela, pone las cosas en orden y eso me gusta.

ESQ: ¿Cuál ha sido el mejor cumplido que te han dicho?
NW: No ha habido una frase particular, sino situaciones en escenarios distintos. Eso me hace recordar varios lugares y situaciones fabulosas. Creo que si puedes encontrar a alguien parecido a ti, con quien puedes pasar 10 horas pero que a ti te parezcan como 10 minutos, estarás viviendo un momento realmente mágico. Cuando están compartiendo momentos juntos, te das cuenta de que estás creando recuerdos trascendentes y mágicos con alguien especial.

Los encantos de Samantha Hoopes

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Originalmente publicado en Esquire no. 72 (PDF aquí)

Sam —como le gusta que la llamen— es tan bella como encantadora. A pesar de ser una modelo muy famosa, dice que para conquistarla basta con tener buen sentido del humor, saber cocinar y llevarla a la playa. ¿Qué más quieres?

     Tengo a Samantha Hoopes en el teléfono cuando me dice que la espere un segundo, porque está a punto de bajarse de un taxi. “Mil gracias, gusto en conocerte. Ya tienes mi número, ¿ok? ¡Que tengas buen día!”, escucho a lo lejos. ¿¡Qué, quéeee!? ¡¡¡Samantha Hoopes le dio su número al taxista!!!

     Sam —ella me dice que por favor la llame así— regresa y seguimos hablando como si nada. No hay una sola pregunta que responda con renuencia. No hay un sólo instante en el que parezca sentirse incómoda o aburrida. Casi podría asegurar que no pasa un minuto sin que ría aunque sea un poco. Ha posado para Sports Illustrated, es modelo de Guess y tiene el cuerpo perfecto. ¿¡Cómo es posible que sea tan encantadora!?

     “Otro día de trabajo, otro bikini”, escribió en su cuenta de Instagram antes de postear una selfie desde donde mira a la cámara con sus inmensos ojos almendrados. Sólo esa foto tiene 5600 likes y una decena de comentarios. La rubia me dice que actualiza sus redes sociales continuamente porque le gusta estar conectada con todos sus fans y compartir sus viajes y experiencias por el mundo.

     Sam tuitea y postea selfies casi todos los días. Desde una playa en California o desde su cama antes de dormir, la modelo comparte su vida. Es transparente y cuando uno habla con ella transmite tanta energía como para estar de buenas el resto del día. Hoy está en Miami, y durante unos minutos será sólo mía.

ESQUIRE: El primer gran giro que diste a tu vida fue mudarte de Pennsylvania a Los Ángeles. Háblame de eso.
SAMANTHA HOOPES: Sí, obviamente fue un gran cambio porque Pennsylvania es muy diferente de L.A. Tuve que ir de la costa este a la costa oeste. Desde entonces, hasta la comida y las cosas que hago el fin de semana han cambiado mucho.

ESQ: ¿Siempre supiste que querías estar frente a las cámaras?
SH: Siempre supe que quería ser modelo, pero no perseguí ese sueño sino hasta el año pasado.

ESQ: Pero tu formación como modelo empezó hace varios años, ¿cierto?
SH: Sí, era muy joven. Mi madre me había enseñado desde antes. Ella me mostró cómo poner bien la mesa, maquillarme y demás. Tenía sólo 14 años cuando entré por primera vez a la escuela de modelaje.

ESQ: ¿Qué dijeron tus padres cuando les contaste que modelarías trajes de baño? ¿Tu papá no se puso celoso?
SH: Mis papás se emocionaron mucho [ríe]. No conocen la industria a profundidad, pero sabían que era algo que me interesaba y amaba, así que me han apoyado 100 por ciento y han estado junto a mí en todo momento. Siempre me animan y apoyan.

ESQ: ¿Cómo te sentiste con el cambio que dio tu vida al convertirte en una modelo famosa?
SH: Me siento súper afortunada y bendecida de poder hacer algo que me encanta y  apasiona. Además, tengo la oportunidad de viajar y ver el mundo. Ha sido increíble. He aprendido mucho a lo largo del último año sobre mí misma y sobre la vida en general, y todo ha sido gracias al modelaje.

ESQ: Cuéntame cómo fue la primera vez que apareciste en Sports Illustrated.
SH: Empecé a trabajar con la revista el año pasado. Fue mi año de la suerte, pero no te voy a mentir, no estoy completamente segura de cómo acabé ahí.

ESQ: ¿Te acuerdas de la primera sesión de fotos que hiciste?
SH: Sí,  estaba en la isla de Santa Lucía. Fue muy divertido, fue una gran experiencia y tuve la oportunidad de posar para un fotógrafo que es una leyenda, Walter Iooss.

ESQ: Hablando de Sports Illustrated, asumo que te gustan los deportes…
SH: Sí, me interesa mucho el futbol europeo. Seguí la Copa del Mundo y fue increíble, creo que los jugadores son súper sexys y quizá por eso me gusta ver el futbol [ríe].

ESQ: ¿Es difícil que siempre debas lucir sexy y feliz ante la cámara, cuando quizá te sientes triste o preocupada por algún motivo personal?
SH: Sí, claro, no siempre es fácil verte feliz cuando tienes muchas cosas en la cabeza. Creo que hay que separar la vida real del modelaje. Por eso siempre que no estoy frente a las cámaras trato de pasar tiempo con mis amigos. Es bueno mantener ambos universos separados.

ESQ: De todas las sesiones en las que has trabajado, ¿hay alguna que recuerdes de forma especial?
SH: Sí, creo que la más especial fue la primera porque nunca había tenido la oportunidad de modelar. Fue muy lindo trabajar con los fotógrafos, que me ayudaron y me dijeron cómo posar, cómo moverme, cómo relajar mi rostro y todo eso. Por eso siempre será especial para mí, además de que representó la oportunidad de llevar a cabo aquello que deseaba hacer desde hacía mucho tiempo.

ESQ: Hay modelos que dejan las sesiones fotográficas por el cine o la televisión. ¿Te gustaría trabajar en alguna serie o película?
SH: Sí, estoy tomando algunas clases de actuación y he leído un par de guiones, pero estoy aprovechando para ponerme en contacto conmigo misma para que los demás puedan tomarme en serio como actriz. No quiero ser sólo una modelo que decidió actuar.

ESQ: ¿Qué tipo de papel te gustaría interpretar?
SH: Me gusta mucho la comedia y las películas divertidas, aunque creo que también podría estar en una película de acción y ser como una cat woman, súper sexy, ¿sabes?

ESQ: ¿Qué haces para mantener tu figura?
SH: Hago muchas sentadillas para moldear un bonito trasero [ríe]. Pero fuera de eso me gusta ser muy activa y ejercitarme en exteriores. Me gusta hacer senderismo o salir a correr.

ESQ: Eres guapísima, pero todos tenemos algo que nos disgusta de nosotros mismos. ¿Hay algo que no te guste de ti?
SH: Claro, siempre hay algo. A mí nunca me han gustado mis pecas. Y también siento que la forma de mi nariz no es la mejor, pero uno debe de trabajar con lo que tiene.

ESQ: ¿Tienes algún truco para mostrarte como una mujer segura en todo momento?
SH: Pienso que debes aceptar quién eres como persona. Tienes que gustarte a ti mismo, porque aunque haya algo que quizá no te encante, eres quien eres y no te queda de otra.

ESQ: ¿Cuál es el mejor cumplido que te han hecho hasta ahora?
SH: Mmm, ¡no lo sé! Es una gran pregunta, pero creo que es cuando la gente me dice que me veo muy natural. Me gusta que puedan reconocer eso de mí.

ESQ: ¿Qué es lo mejor de trabajar para una marca como Guess?
SH: Para mí trabajar con Guess ha sido una gran oportunidad. Abre muchas puertas y caminos. Es una marca muy icónica y con romanticismo, y yo soy una chica muy romántica.

ESQ: Hablando de eso, ¿qué debe hacer un hombre para conquistar a Samantha Hoopes?
SH: Definitivamente tiene que ser gracioso y hacerme reír. Debe ser alguien con quien me pueda identificar. Además amo a los hombres que saben cocinar y que me lleven a buenos restaurantes porque soy una verdadera apasionada de la comida. Ah, y por cierto, me gusta que sean más grandes que yo, unos diez años al menos.

ESQ: ¿Para ti cómo sería una cita perfecta?
SH: Ir a la playa, ir a esquiar o hacer un picnic y tomar vino.

ESQ: ¿Y cuál es el regalo ideal?
SH: ¡Una bolsa! ¡De Chanel!