De vuelta al quirófano

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Originalmente publicado en Esquire no. 86 (PDF aquí)

The Knick estrena segunda temporada en Max. Andre Holland habla de cómo ha logrado mantener una carrera exitosa y de la experiencia de trabajar con Steven Soderbergh.

Algernon aprieta los puños. Mantiene ambos brazos a los costados y el rostro impasible. Por dentro, hierve. Sus habilidades con el bisturí podrían salvar al paciente, pero sus colegas lo ignoran. De poco o nada le sirven los años de experiencia. En el Nueva York de principios del siglo xx, un hombre negro no merece usar una bata blanca ni hacerse llamar “doctor”.

Los personajes que suele interpretar André Holland son luchadores: un defensor de los derechos civiles afroamericanos en Selma (2014) o un médico que debe legitimar sus habilidades ante la incredulidad de sus colegas en The Knick, la serie creada por Steven Soderbergh que Holland protagoniza desde 2014 junto a Clive Owen. A grandes rasgos, ésta retrata la vida cotidiana de un grupo de médicos neoyorquinos que realizan cirugías frente a una audiencia en vivo (como se acostumbraba en la época) y lidian con problemas de drogadicción. ¿Por qué a Holland le encanta su personaje y por qué la serie es relevante para el público actual? Él mismo lo responde.

ESQUIRE: Tu personaje debe sacrificarse para ganar credibilidad ante sus colegas. ¿No es algo con lo que cualquier actor al inicio de su carrera podría identificarse?
ANDRÉ HOLLAND: Claro. Hay una similitud porque iniciar una carrera como actor es muy difícil. No sólo te juzgan por tu talento, sino también por las personas a las que conoces. Es algo sobre lo que no tienes tanto control y creo que eso le sucede al personaje: a pesar de que ha trabajado mucho, le resulta difícil hacerse un lugar. Es algo con lo que muchas personas se podrían identificar. Hay mucho en juego y no tiene a nadie de su parte.

ESQ: ¿Recuerdas algún momento en particular difícil que hayas experimentado?
AH: Uf, ¿cuánto tiempo tenemos para esta entrevista? ¡Porque podría hablarte de esto todo el día! [ríe]. Han sido muchas cosas… no sabría por dónde empezar. Conseguir un agente fue muy difícil; luego salir de la escuela y titularme [en Drama]. Puedes tener ambición y talento, pero necesitas a alguien que haga llamadas en tu nombre y te consiga citas. Esa es la primera lucha. Es difícil que tu agente te proponga para los papeles que realmente te interesan. Desde la escuela es complicado conseguir los mejores papeles y mostrar tu talento. He tenido muchos retos. También te puedo decir lo mucho que cuesta encontrar un buen mentor. Algunas personas trabajan tan duro para llegar a la cima que cuando lo logran, son muy protectoras y no ayudan a otros. Por ello, el camino es largo. Incluso ahora que The Knick ya está al aire y mi trabajo pudiera recibir buenas críticas, no consideraría que tengo la vida resuelta porque para la gente de color realmente es difícil encontrar papeles extraordinarios.

ESQ: La historia en The Knick inicia a principios de 1900. ¿Cómo es que los escritores la hacen relevante para nuestros días?
AH: Creo que realmente son muy buenos en ello. Abordan muchas cosas y la migración es una de ellas. En aquellos días mucha gente quería llegar a Nueva York y peleaba por tener un pequeño lugar en la ciudad. A la fecha sigue ocurriendo. La atención básica a la salud también es un problema en nuestro país. Y la serie también toca temas como el aborto, los derechos de la mujer y la discriminación racial, por supuesto.

ESQ: Me gusta la ecuanimidad que tu personaje mantiene a pesar de todo lo que le ocurre. ¿Tal facultad responde a tu interpretación o era parte del guion desde el inicio?
AH: Es algo que entiendo. Los escritores nunca te dicen cómo debes interpretar a tu personaje, ni siquiera Steven [Soderbergh] me lo especificó. Dejaron todo en mis manos. Nací en Alabama y crecí en un lugar pequeño y segregado, en un pueblo algo racista. Así que sé lo que es estar en una situación en la que crees que has hecho todo bien y aún así puedes sentir que la gente te juzga. Sé lo que es desear explotar por dentro, querer golpear a alguien. He sentido esas ganas de gritar pero a veces no puedes más que abrocharte el botón del saco, callarte y esperar el momento adecuado para expresarlo. Como sé lo que significa todo eso, creo que puedo transmitírselo al personaje.

ESQ: ¿Alguna anécdota extraordinaria con Steven?
AH: Hemos tenido muchas. Nos tratamos mucho, incluso cuando no trabajamos. Intercambiamos libros y tenemos conversaciones muy interesantes. Pero quizás uno de los momentos más preciados fue al comienzo de esta temporada: cuando recibí el guion, no estaba 100 por ciento seguro de la dirección que los escritores querían dar a Algernon. Sentía con mucho fervor que debía ir en una dirección y los escritores pensaban otra cosa. Y aunque en la mayoría de los casos tienes que aprender a lidiar con eso y dejar que las cosas fluyan, decidí hablar con Steven y decirle lo que pensaba. Después de escucharme me invitó a platicar en su oficina un sábado, cuando nadie trabajaba. Llamó también a los escritores, nos sentamos y pasamos el día entero hablando de todas y cada una de las escenas. Con eso se aseguró de que tanto los escritores como yo estuviéramos en el mismo canal. Se hicieron muchos cambios para mi personaje. Es fácil decirlo, pero es difícil comprender lo que implica. Me pareció increíble y generoso. En ese momento me di cuenta de lo brillante que es: entiende que todos necesitan jugar un papel clave para que una serie destaque.

ESQ: Tus personajes suelen enfrentar conflictos similares, como la discriminación racial. ¿Es algo que buscas antes de aceptar un papel?
AH: ¿Sabes? No sé por qué me ha pasado eso. No es que busque papeles así. Digo, me gustan las películas de James Bond, por ejemplo, así que me encantaría interpretar a un personaje del estilo. Muchos de los hombres a los que he interpretado tienen que lidiar con la rabia o la injusticia, o con conflictos sociales, pero me siento muy orgulloso de interpretar ese tipo de papeles y espero que mi vida pueda ser un ejemplo para que haya otro tipo de cambios en cuanto a justicia social. No sé si eso funcione o no. En verdad espero que sí.

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