La pluma es redonda

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Originalmente publicado en Esquire no. 81 (PDF aquí)

El regate, la nueva novela del brasileño Sérgio Rodrigues, abarca 20 años de reflexión en torno a la escritura y la influencia del futbol en la historia de su país.

     Sérgio Rodrigues era un fracaso en la cancha. Como muchos niños brasileños, pasó años tratando de entenderse con la pelota y con el tiempo aceptó que era un mal jugador. Rodrigues dejó de recorrer los estadios con las piernas y comenzó a hacerlo con las manos. Dice que se convirtió en escritor porque al notar sus flaquezas en la práctica del futbol, decidió que dedicaría su vida a escribir sobre él: “Fui periodista deportivo mucho tiempo. Así empecé mi carrera. Entre otras cosas cubrí el Mundial de México en 1986 y fue una experiencia muy rica para mí”. Más de 20 años de partidos y crónicas después publica El regate, su primera novela sobre el tema, bajo el sello de Anagrama.

     “El regate fue una experiencia extrema. Me tomó más de 18 años de trabajo. En ese tiempo publiqué otros seis libros [entre ellos la novela Eiza, a garota], pero me costó mucho encontrar el modo de aproximar la cultura del futbol a la literatura”, dice Rodrigues a Esquire. Su nueva novela narra la historia de un viejo cronista de futbol que padece cáncer terminal y lleva 30 años alejado de su hijo. De este modo, Rodrigues retrata la euforia deportiva tanto como la nostalgia: el hombre a punto de morir vuelve una y otra vez a su pasado, regresa a Pelé y el Maracaná, nos lleva a las playas de Copacabana y a la infancia de su hijo. Su presente está tan descompuesto que le basta ilusionarse con una nueva estrella —un nuevo futbolista— para creer que una época de oro puede volver a brillar en el futuro.

     En Brasil, el futbol es territorio sagrado. Como en muchos otros países, ahí se cree que ligarlo con el arte puede ser una osadía: si es mero entretenimiento, ¿por qué hacer literatura con él? “El futbol es un mundo completo, una narrativa autosuficiente con héroes, tragedias y comedias. Encontrar el modo de abordarlo fue muy complejo para mí porque quería hacerlo en todas sus dimensiones”, dice Rodrigues. Por eso El regate coquetea a la vez con la política, los hinchas, la historia social del deporte y un drama familiar.

      En la obra más reciente del brasileño hay lugar para cualquier lector. No es un texto sólo para aficionados. En él conviven la dictadura brasileña de las décadas de 1960 y 1970, un padre desahuciado y la influencia del futbol en la cultura como tema universal. De este modo, hábil como un jugador que domina su posición, Rodrigues reconcilia el deporte con las letras. Replanteando el título del cuento de Raymond Carver “¿De qué hablamos cuándo hablamos de amor?”, el autor nos obliga a preguntarnos: ¿De qué hablamos cuando hablamos de futbol? “Me impuse el reto de situar la importancia de este deporte en la cultura”, dice. “El hecho de que la selección brasileña sea la que tiene más títulos mundiales creó cierta embriaguez. El futbol es muy importante en la autoestima nacional, como en otros países tan llenos de desigualdad y miseria.”

     Ahí la importancia de El regate: es también la historia de quienes pertenecemos a naciones donde el futbol no es un espectáculo, sino un fenómeno que durante 90 minutos nos unifica.

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