Luke Evans: la fuerza de los clásicos

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Originalmente publicado en Esquire no. 73 (PDF aquí)

Su carrera en cine inició hace cuatro años y desde entonces lo hemos visto como Apolo, el dios del Sol, en Clash of the Titans (2010); Aramís, uno de los tres mosqueteros, en The Three Musketeers (2011); y Zeus, el máximo gobernante del Olimpo, en Immortals (2011). Este mes regresa al cine para explorar el pasado de uno de los personajes más célebres de la cultura occidental:
Vlad Tepes en
Dracula Untold.

      Luke Evans podría ser uno de los actores más prometedores de la década. Forjó una carrera de nueve años sobre los escenarios del teatro londinense en las mejores producciones de West End, como Avenue Q, Rent y Miss Saigon, y fue hasta 2010 que aceptó trabajar en cine. Desde entonces, ha brillado con papeles inspirados en clásicos de la literatura.

     Luke Evans canta y baila. Se mueve con la misma facilidad frente al público en vivo que frente a la audiencia que lo verá desde una butaca del cine sin perder la elegancia que lo caracteriza. Luce con el mismo porte un traje de tres piezas en una alfombra roja que una capa dorada con el pecho descubierto cuando interpreta a una deidad de la mitología griega. Quizá por eso grandes directores lo han invitado a trabajar en cintas que se remontan a otra época: bajo la guía de Louis Leterrier fue Apolo, el dios del Sol, en Clash of the Titans (2010); con Ridley Scott fue un sheriff en Robin Hood (2010), y Paul W.S. Anderson lo escogió para interpretar a Aramis en su no muy afortunada adaptación de The Three Musketeers (2011). Quizá también por eso fue el elegido para dar vida al personaje ficticio más retratado en cine después de Sherlock Holmes: Drácula.

     Todo aquel que haya leído la novela del escritor irlandés Bram Stoker sabe que el vampiro más famoso de la historia no tiene nada del parco y patético hematófago adolescente que Robert Pattinson retrató en la saga de Twilight. El verdadero Drácula era un hombre maduro, dueño de una mansión, que siempre estaba impecablemente vestido y rasurado, y se mostraba tan fascinante como siniestro. Pensar que Luke Evans lo tiene todo para revivir a Vlad Tepes —el tirano rumano que inspiró la historia ficticia del vampiro— no es sino una apuesta sensata. Desde Inglaterra, el actor galés nos dio los detalles de su papel en Dracula Untold.

ESQUIRE: Con tantas películas sobre Drácula, ¿qué diferencia a ésta del resto?
LUKE EVANS: Está enfocada en todo aquello que no se ha narrado acerca de los orígenes del personaje literario. Nos enfocamos en la figura histórica de Vlad Tepes, el hombre y empalador que vivió en el siglo xv, y en el que Bram Stoker inspiró al protagonista de su novela. Además, en Dracula Untold decidimos que sería importante enfatizar la parte humana del vampiro a través de las decisiones que toma.

ESQ: Por qué nos sigue fascinando este personaje que fue creado hace más de un siglo?
LE: Después de todo, él es el origen de los vampiros y estos son un tema fascinante en nuestra época. Drácula tiene una historia fantástica, pero antes de esta película realmente nadie se había enfocado en sus orígenes, ni en la verdadera personalidad detrás de la figura literaria. Creo que lo que importa de esta cinta [con la que debuta Gary Shore como director] es que gracias a ella comenzaremos a entender su contexto.

ESQ: Eres fan de los vampiros?
LE: No realmente. He visto las grandes películas de Drácula y me encantan. Vi la versión que hizo Francis Ford Coppola, que me gusta mucho, y he visto algunas otras, pero no las más recientes.

ESQ: Entonces por qué aceptaste este papel?
LE: Tuve una reunión con Universal Pictures y discutimos varios proyectos. Dracula Untold fue uno de ellos y les dije: “Hey, un momento, creo que no tengo la edad para interpretar a Drácula”. Pero cuando leí el guión me di cuenta de que en realidad la historia estaba basada en la figura histórica, y empecé a tener juntas con el director y los productores en Los Ángeles y Londres para discutir la profundidad de la historia y el conflicto.

ESQ: Qué tantos efectos especiales veremos en la película? Hay algunas batallas y una escena con murciélagos que se ven geniales en el trailer.
LE: Así es, hay algunos murciélagos que fueron creados digitalmente. En realidad decidimos usar la tecnología para retratar las habilidades que tienen todos los vampiros: neutralizar la oscuridad, usar telepatía y convertirse en ciertos animales. En posproducción usamos esos grandes efectos de CGI —como los que viste en el trailer— para mostrar que estas criaturas poseen un poder realmente impresionante, que rebasa por mucho a los humanos.

ESQ: Hace años trabajaste como actor y cantante en West End. Todavía te interesa el teatro? Qué opinas de los musicales que se han adaptado al cine?
LE: Me encantaría volver al teatro. Trabajé en ello durante nueve años, así que siento cierta lealtad hacia ese medio. Próximamente me gustaría hacer una obra en West End o Broadway. Creo que algunas adaptaciones de musicales al cine han sido muy exitosas. He visto varias y creo que la mayoría funciona, pero los musicales que uno ve en escena tienen cierta energía que se pierde en el cine porque el formato es distinto. Es necesario tener a un director excelente para que el resultado en pantalla sea muy bueno.

ESQ: Como actor, ¿prefieres trabajar frente a una cámara o sobre un escenario?
LE: Es difícil compararlos porque son muy diferentes. El teatro ofrece una reacción espontánea porque trabajas frente a una audiencia en vivo. Como actor es un proceso muy emocionante porque puedes sentir la respuesta inmediata y contar la misma historia cada noche. Sin embargo, en el cine hay un proceso disyuntivo: no experimentas la reacción de la gente sino hasta que la película se estrena, lo que algunas veces puede ser hasta un año después.

ESQ: Interpretaste a Apolo en Clash of the Titans, a Zeus en Immortals y ahora a Vlad Tepes en Dracula Untold. Los tres son personajes emblemáticos. ¿Eso es una presión adicional para ti?
LE: Implica cierta responsabilidad, sí, pero incluso cuando el papel no está basado en un personaje literario o es icónico, existe la presión de lograr autenticidad y provocar que la gente se pueda relacionar con él. Como actor siempre debes conseguir que tu público pueda comprenderlo a pesar de todo y tratarlo con integridad y respeto.

ESQ: En 2015 serás Sir Draven en la nueva versión de The Crow. Puedes hablar un poco de este proyecto?
LE: Sí, pero todavía no la filmamos. Estamos en pausa. Puede que no terminemos ese proyecto en lo que resta de 2014. Quizá lo haremos en algún momento del año entrante. El problema fue que todos los involucrados en la producción tuvimos conflictos con nuestras agendas y estuvimos ocupados, pero lo retomaremos tan pronto sea posible.

ESQ: Hablemos un poco de moda. Cómo defines tu estilo personal y qué te atrae a una tendencia en particular?
LE: Mi estilo va de los trajes hechos a la medida hasta looks muy relajados y casuales. Disfruto usar un traje de tres piezas tanto como unos shorts y una t-shirt. Sin embargo, no me preocupo mucho por planear mi atuendo, sino que trato de seguir mis instintos para decidir qué usar.

ESQ: Hay algo en particular que busques en un traje?
LE: Sí, tiene que estar hecho a la medida. Eso es muy importante para mí. He tenido la fortuna de tener trajes personalizados de mucha calidad, así que realmente me quedan a la perfección. La realidad es que una vez que usas un traje a la medida, ya no hay vuelta atrás [ríe].

ESQ: Cuáles son las piezas esenciales en tu clóset?
LE: Siempre es importante un buen par de jeans; yo tengo dos. También recomiendo unas botas de piel. Son esenciales porque las puedes usar con los jeans y otros tipos de pantalón. Además tengo un gran reloj de Bvlgari que funciona increíble tanto para un look casual como para un traje. Ah, y tengo una hoodie maravillosa, bajo la cual me puedo esconder cuando quiera [ríe].

ESQ: Cuándo te empezaron a interesar los relojes y por qué los consideras una declaración de moda?
LE: Siempre me han interesado, pero dejé de usarlos un tiempo. Sin embargo, en algún momento, la adorable gente de Armani me regaló uno. Fue el primer guardatiempo lindo que tuve y casi nunca me lo quité. A partir de ese momento me di cuenta de que lo más importante es comprender que no todos los relojes lucen bien con todo. Hay algunos que se ven mal con ciertos atuendos. Ahora tengo una colección y sé cuáles funcionan para determinadas ocasiones. Sé que para un look casual de jeans y t-shirt, necesito uno que se vea más deportivo, quizá metálico o con correa de piel. Realmente pueden ser el accesorio que defina tu look. Si se complementan con una chamarra —por ejemplo— pueden verse increíbles.

Foto: cortesía

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